El sujeto no es el individuo
Les comparto la reseña de las dos clases que dicte en el seminario de los fundamentos a la clínica, orientado por el eje de trabajo, junto con la propuesta de atravesar textos de Lacan a la letra.
Para ello, elegí tres recortes del texto: “Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis”.
Para la primera clase:
“Afirmamos por nuestra parte que la técnica no puede ser comprendida, ni por consiguiente correctamente aplicada, si se desconocen los conceptos que la fundan. Nuestra tarea será demostrar que esos conceptos no toman su pleno sentido sino orientándose en un campo de lenguaje, sino ordenándose a la función de la palabra”. (Pag 236 de los escritos 1, Ed. Siglo veintiuno)
“Ya se dé por agente de curación, de formación o de sondeo, el psicoanálisis no tiene sino un médium: la palabra del paciente. La evidencia del hecho no excusa que se le desatienda. Ahora bien, toda palabra llama a una respuesta.
Mostraremos que no hay palabra sin respuesta, incluso si no encuentra más que el silencio, con tal de que tenga un oyente, y que éste es el meollo de su función en el análisis.
Pero si el psicoanalista ignora que así sucede en la función de la palabra, no experimentará sino más fuertemente su llamado, y si es el vacío el que primeramente se hace oír, es en sí mismo donde lo experimentará y será más allá de la palabra donde buscará una realidad que colme ese vacío”. (Pág. 237, de los escritos 1. Ed Siglo veintiuno)
Para la segunda clase. Agregue un tercer párrafo para dialogar con los anteriores.
“Testigo invocado de la sinceridad del sujeto, depositario del acta de su discurso, referencia de su exactitud, fiador de su rectitud, guardián de su testamento, escribano de sus codicilos, el analista tiene algo de escriba.
Pero sigue siendo ante todo el dueño de la verdad de la que ese discurso es el progreso. El es, ante todo, el que puntúa, como hemos dicho, su dialéctica. Y aquí, es aprehendido como juez del precio de ese discurso. Esto implica dos consecuencias.
La suspensión de la sesión no puede dejar de ser experimentada por el sujeto como una puntuación en su progreso. Sabemos cómo calcula el vencimiento de esta sesión para articularlo con sus propias plazas, incluso con sus escapatorias, cómo anticipa ese progreso sopesándolo a la manera de un arma, acechándolo como un abrigo.
Es un hecho que se comprueba holgadamente en la práctica de los textos de las escrituras simbólicas, ya se trate de la Biblia o de los canónicos chinos: la ausencia de puntuación es en ellos una fuente de ambigüedad, la puntuación una vez colocada, fija el sentido, su cambio lo renueva o lo trastorna, y, si es equivocada, equivale a alterarlo.
(Pág. 301-302, de los escritos 1. Ed Siglo veintiuno)
Aclaro que lo destacado en negrita del texto de Lacan, no está en el escrito mismo; es parte de la lectura que realizo que me parece importante a los fines didácticos.
Tres cuestiones a desarrollar:
Primero:
En el psicoanálisis, del sujeto que se trata y tratamos, no es la persona, no es el individuo, ni el paciente, ni el ciudadano, ni el sujeto antropológico.
Cada uno de estos conceptos, está definido por un campo semántico determinado, produciendo diferentes significaciones y relaciones con los otros elementos de este campo. Por ejemplo:
Ciudadano: se define como: cada uno de nosotros considerado desde la perspectiva, desde el campo de lo político y legal. Tiene una condición particular: documento nacional de identidad (D.N.I.)
Individuo: cada uno de nosotros considerado desde la perspectiva, desde el campo biológico. Condición particular: A.D.N.
Persona: Cada uno de nosotros considerado desde la perspectiva, descripta por temporo-espacial. Ejemplo: futbolista, nacido en la argentina, ídolo de futbol, usaba la camiseta con el número 10, casado con Claudia y tiene dos hijas, más un montón de otros hijos no reconocidos, etc. Condición particular: Definir a alguien en tiempo y espacio. Coordenadas temporo-espaciales
Sujeto: es el universal antropológico:
Define un sujeto de una cultura determinada (occidental-oriental), clase social (baja, media y/o alta), letrado o iletrado, adulto o niño, de color, etc. Las coordenadas universales y epocales.
Sujeto en Lacan: se define desde el campo del lenguaje y la palabra. Su condición particular es la producción de un hablante. Dentro de un dispositivo analítico-terapéutico.
Segundo:
Individuo, persona, sujeto antropológico, ciudadano es distinto a un hablante.
Está compuesto de palabras y se comporta a partir de las leyes que gobiernan el lenguaje y la palabra.
Entonces el eje de trabajo que propongo y desde donde intervenimos, como analista, sería entonces: el yo no es el sujeto.
Propongo distinguir del lado del hablante: dos efectos que se producen en él.
El efecto yo y el efecto sujeto.
El efecto yo: no produce una división en el hablante. Mas bien lo contrario. Tiende a hacer posible una ilusión: la de estar conectado a una realidad externa y con otros. Es quien porta una intención de decir. Es quien produce explicaciones causales.
El yo se realiza en la palabra.
El efecto sujeto en el hablante: produce una división. Entre saber y verdad. Es todo lo contrario a la tendencia del yo como efecto. Es Lo que se va produciendo en ese mismo decir en la sesión, es ese tema, asunto que el yo, como efecto”, no viene a decir y que la función analista pare.
EL sujeto, es eso que intenta ser, pero no puede realizarse, en la palabra.
Ambas tendencias conviven en la naturaleza de la palabra y el lenguaje.
Lo que tiende a la forma y lo que no puede darla.
Es la función del analista, el encargado de parir al sujeto del inconsciente en el hablante.
Tercero:
¿Como se escribe el texto del hablante para que surja el sujeto del inconsciente?
Respuesta: A partir de los signos de puntuación.
Es la Dimensión de la palabra y la escritura, condiciones para que surja el sujeto dividido o sujeto del inconsciente.
Según lo que leo del tercer párrafo de Lacan. La puntuación está en relación al tiempo y la duración de la sesión.
¿Qué es una puntuación en la escritura y que es una puntuación sin la escritura?
En la escritura:
La puntuación: son los signos tipográficos, que indican la forma de leer un texto. Es decir, la forma en que se le va a ir dándole un sentido a lo que está escrito. En la lectura: ¿cómo se da a entender una coma, un punto, un punto y coma, dos puntos, exclamación, interrogación?
Es decir, acompaña a lo que está escrito, pero no forma parte de la palabra.
He aquí el médium: Lacan lo afirma de forma absoluta:
Ya se dé por agente de curación, de formación o de sondeo, el psicoanálisis no tiene sino un médium: la palabra del paciente. La evidencia del hecho no excusa que se le desatienda (Fíjense que no habla de las palabras del analista. Como agente de curación).
La puntuación en la escritura, está en relación con el sentido. Esta en relación con la palabra, pero también a lo escrito. Es decir, la relación que hay entre la tipografía y la palabra.
La invención de la tipografía; hizo posible las condiciones para la práctica del psicoanálisis.
Sin la escritura:
La puntuación cuando no se tiene el texto escrito, es lo que tiene de escrito la palabra.
Está del lado del analista, implica un agregado, es algo que agrega el analista, es algo que no está, en los dichos del hablante. Pero decide otro sentido.
Ejemplo de esto último: Frase
“Si el hombre supiera realmente el valor que tiene una mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda”.
¿Si es mujer donde pondría la coma?
Si el hombre supiera realmente el valor que tiene una mujer , andaría a cuatro patas en su búsqueda.
¿Si es hombre donde pondría la coma?
Si el hombre supiera realmente el valor que tiene , una mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda.
El analista usa los signos tipográficos.
¿Como puntuar si solo se dispone de palabras? ¿Como se hace eso?:
La suspensión de la sesión. Destacado de una frase, el suspiro, la exclamación. Algo que tiene que ver con la modulación de la voz.
La puntuación, como interpretación, no tiene que ver con el contenido de lo palabra.
Tiene que ver con lo escrito, como se relaciona lo escrito con la palabra.
El analista tiene algo de editor.
Es la condición de introducción a un hablante al Sujeto del inconsciente.
El primer efecto, es conducir al hablante a leer lo que está diciendo. Sin explicitarlo.
Destaco este aspecto, porque están directamente relacionado con la dirección del tratamiento y sus principios.
Un ejemplo:
Un hablante, dice que viene porque hace tiempo está buscando un psicólogo para que lo ayude sobre un tema puntual. Quiere saber cómo hacer con su estudio. Estudia el profesorado de educación física, pero es algo que no le gusta, para nada, que lo padece y que solo quiere regularizar para ayudar a su madre a pagar la obra social, ya que su progenitor no les pasa la mensualidad. Y agrega, que odia a sus compañeros y/o a los profesores. Odio la carrera.
Intervención del Analista:
¿Por qué estudiar algo que no le gusta?
Hablante responde que no lo sabía.
El analista le pide que diga cómo llamaría a esta situación.
El hablante dice: DECEPCION.
El sujeto del inconsciente es lo que se va revelando en el decir mismo del hablante y en las puntuaciones del analista (función), es en lo escrito que va “creando”, un asunto, un tema diferente a lo que el “yo” desea expresar a otro, analista.
En el ejemplo antes citado, se lee, que el yo es el que quiere saber qué hacer con su estudio y lo que se va revelando-creando es otro tema, que habla más allá de la intención de decir: “la decepción” en su vida, (como la posible) como la constante que aparece una y otra vez.

